sad words

Por la muerte misma lo que quieras, deja que conozca tus profundidades para entregarme por completo al vértigo...

Esta obviedad de ahora

Y entonces así es, decides jugar y entras de perdedor. Mas cuando ganabas sin la entusiasta apuesta, con la primorosa promesa de ganancia que sin ánimos de presuntuosidad al decirlo, no seducía. Y así resumí el vivir del día a día, una precaria apuesta perdida que dolía.

U NOT HAVE ANY

Preámbulo cínico

 

Cuando estoy enamorada no concibo más ideas que aquellas

Cuyo efecto manifiesta, sea implícita

O desbocadamente,

La devoción alocada que me inspira mi amante.

 

Vivo sin enterarme del paso del tiempo

Olvido quién soy y únicamente pienso

En cómo perfeccionar el modo en el que,

Al caer la noche, lo tocaré.

 

***

 

No quiero verme el rostro si al frente no está él

Haciendo de mis gestos una complicidad.

Todos los sueños son pesadillas si él no está en ellos,

Todas las otras personas son sombras.

Todos los espejos me asustan.

 

Su mano preciosa que aprieta la mía con inocencia

 Me sujeta el corazón.

 

Suspendida estoy,

 Como un vaso de cristal en el punto preciso

Anterior a estallarse contra el suelo.

Poiesis

Cuéntame tu vida, cuéntame tu historia, cuéntame quién o qué te trasnocha. El aleteo de una mariposa provoca que te esté escribiendo esta nota. El palpitar de una estrella estremece a la tierra, la galaxia entera se enterá, que ha aparecido un nuevo planeta. Las coordenadas en tu ADN las tienes tatuadas. El mensaje está impreso en tu pellejo. El tesoro se esconde en tus adentros. Deja que me acerque a tu fuego, prometo protegerlo de la lluvia y el viento. Intercambiemos la piel, juntemos las sombras en la pared. Despellejémonos mutuamente el ser. Quiero recobrar mi fe, enséñame a creer, apiádate de quién soy, un romántico que vendió su corazón. El escéptico que se sumerge en los misterios, la duda mantuvo su cordura. Lunático te busque por todos lados. Invoqué a todos los santos y consolé al diablo. Le dije a Dios que también se puede equivocar, que no me fuera a malinterpretar. La creación se malformo, mi mensaje se tergiverso.

Despertaste al niño durmiente, la muerte esta mañana no vino a verle. Sal de tu cuna de incertidumbre y duda. Bota el cigarro y acaricia una flor. Haz de tu pequeño infierno un mundo mejor. Deberías volver a la cama, dejar esta carta, no hay nadie a quién enviársela. Quisiera contarte este secreto, del que yo aún no me entero, algo que he venido haciendo, desde que era un pequeño. Me he estado sumergiendo en un profundo sueño. En búsqueda de una verdad, he transfigurado la realidad. Hazme notar de qué manera puedo entrar, si acaso debo escapar por la puerta de atrás. Será el destino o la casualidad, que hoy nos encontremos acá. En las ruinas de una catedral, consolar a un Dios que no para de llorar. Mis ojos sudan como si tuvieran fiebre, al verte soy fuego viviente, un caos sintiente. Te escucho hablar como si la lluvia me quisiera susurrar. Tu voz arrulla este corazón y alivia esta aflicción. La marea de tu respiración mece este barco que hace tiempo naufrago. Me quedo dormido entre tus piernas y ruego que esta noche te quedes quieta. No acaricies mi cabeza, puede que pierda mi conciencia. Tenerte tan cerca me hace perder la paciencia, en tus caderas pierdo toda la decencia ¿Y cómo hago para controlar esto? Que se desborda desde adentro, es que no controlo mis pensamientos y yo me éxito con tus espejos. Verte coquetear con el reflejo y jugar con tu cabello, con tus ojos bien abiertos adivinas mis pensamientos. Sabes bien porqué me estoy sonriendo y te me quedas viendo con tus ojos bien atentos.

Déjame escribir sin tener que releer. No quiero saber qué hiciste antes o después. Déjame perecer en tu ser, abrázame sin querer, quiero desfallecer a tus pies. Déjame viajar a mil y un besos de profundidad, no me dejes pensar, bésame como si yo no me fuera a enterar. Yo te dejo que me toques, que pronuncies mi verdadero nombre. ¿Por qué no respondes? Disculpa mis reproches. ¿Acaso hice algo mal? Que te hubiese podido molestar. Esta vez no te vayas a enfadar, si me vuelvo a escapar de la realidad. De nuevo comienzo a tartamudear, es que no me sé explicar. ¿Te lo puedo escribir? No me obligues a mentir. No te puedo dar la mano, es que la tengo ocupada con un cigarro. Deja que mejor te lo escriba, es que tengo tan poca saliva. ¿Dime cómo deletrear un beso? Que te haga sentir como un verso. Que lo entiendas en secreto y que te haga soñar con los ojos abiertos. Quisiera comenzar a decírtelo de nuevo y terminar de decírtelo por completo.

¿En dónde me he quedado? Estaba a punto de rozar tus labios. Es cierto que ya lo he dicho, al parecer nunca me cansare de repetirlo. Mi circular destino por bifurcados caminos que apuntan siempre a lo mismo. Lo importante es el estilo y el contoneo con el que camino. No te fijes en mis letras, sino en el dolor que he impreso en ellas. Valió la pena el sacrificio de esta espera, sé que existe otra manera de cruzar la frontera, liberarme de mis penas sin dejar de escribirle a ella. Y si no respondes, no me interesa escuchar otros nombres. Tan solo soy un hombre invocando fuerzas que no conoce, intentando hacerle muecas a los silenciosos dioses que no tienen nombre. Si acaso es un problema de comunicación, deja que luego te lo explique mejor. Por ti aprendería a hablar en inglés y en francés: “I Love Mademoiselle”. Mejor darte un beso en lengua chibcha que te sepa a chicle con chicha. Pon tu mano en mi pecho, comprueba que aún sigo viviendo. Dame el primero de esos últimos besos, estoy muriendo y tengo miedo. Esta noche no quiero estar solo, no me escondas tu rostro. Quiero ver tus ojos vibrando al unísono, dame un beso en tu tono que descienda del cielo roto, que calme esta ira que la impotencia mendiga. Dios agoniza dentro y exige el descanso eterno. ¿Quién abrigara al sol, cuando se congele su corazón? Tan breve es la resurrección para alcanzar a decir amor. ¿Cuánto llanto y cuánta risa? Y cristo no resucita. Un chiste que ya no da risa y la única alegría es producto de la melancolía, al ver tus pestañas humedecidas y una sonrisa que apacigua la fatiga. No me dejes SOLO, necesito de tu apoyo silencioso que limpie las lágrimas de mi rostro.

Números y letras, anagramas que se leen en reversa, músicas que enloquecen las cabezas. Signos de puntuación que son como besos y el ritmo de la respiración un signo de exclamación. En el corazón una palpitante interrogación que cuestiona la razón. La única respuesta es acabar con las preguntas y siempre surge una nueva duda. Por curiosear, ver como se desnuda la luna, mientras las estrellas la contemplan con ternura. El terror hermoso del amor le da un impulso a mi corazón. El suicidio de la creación recuerda la pasión de la crucifixión. Y he gastado más papel higiénico que hojas de cuaderno. La he cagado más de lo que puedo deletrear. Por delante y por detrás, me tiendo a disipar. Con la verborrea y la diarrea ¿Cómo escribir algo que valga la pena? No me hagas decir te amo, no quiero hacerte daño. No quiero decir te odio, prefiero sacarme los ojos. Dame un beso en los parpados, séllamelos con los labios. No soporto verte con otros, no quiero seguir tan solo. Escribes para sentirte en compañía y para que me leas a escondidas. En el coro un ataque de tos, disonante canción de amor. Un poema que jamás se escribió, un “te quiero” que jamás se pronunció. Un sí o un no, quizás fueron los dos. Tú y yo, que bonito me sonó. Otro adiós, alejándose del Dios. ¿Te vas? Pero si acabas de llegar. No supe decirlo, OJALÁ estuvieras conmigo. Contigo el camino se hace livianito. Tócame suavecito y que el mundo gire despacito. Quédate otro ratico, lo que te ofrezco es tan poquito que prefiero hablar en diminutivo. “PIO PIO” canta el pajarito, mientras se derrumba su nido. No hubo cielo que le brindara cobijo, ni viento que pudiera guiar su camino. Desprotegido, salta al vacío. Cadáver exquisito, murió intentando decir lo que jamás se ha dicho. Esta noche sólo quiero existir en tus ojos, mírame con asombro. No parpadees porque me desvanezco, soy el sueño que aparece con los ojos abiertos. ¿Qué más puedo decir? Estoy harto de mentir. Intenté decir la verdad, pero no la pude soportar. Quise hablar del amor y terminé contando una historia de terror. Si esta historia continuara… aspiro que alguien pueda darle un punto final.  

Aún no se acaba, pero se apaga la pantalla. ¿Cuánto hace falta? El tiempo se para y los pájaros se callan. Las partículas se detienen, le doy un beso a la muerte y ella sonríe al verme. La verga se me enderece y la bestia se me enternece. Me escribe con sus dientes un mordisco en mis labios, un verso que jamás he escuchado. Y ya no sé cómo pronunciarlo, mejor ni recordarlo. No sea que me haga pedazos, mis anhelos ya no puedo recuperarlos. Cada palabra es una grieta que talló en los muros de mi conciencia. La luz fisura la celda de mi inconsciencia. Los días sin noches y las noches sin día, parece que ya no existo para la vida. La oscuridad desinfecta la herida que alguna vez sangro poesía.

 

No pienso volver a escribir, lamento no saber qué más decir… Recen por mí.       

Canción sin ritmo

El mundo es una risa y el chiste siempre se cuenta solo el problema es que el silencio nos comprende y al hacerlo nos supera, sobrepasando nuestra máscara, rompiendo nuestra cabeza. Después está el presente que de frente se pierde e inerte comprende el misterio que envuelve; La decadencia inevitable de unos pies descalzos sacudidos por los vicios y corrompidos por los años mientras la muerte se afrenta y nos quiebra los brazos, amargos, trazos olvidados, el pasado justifica los lazos que se han forjado, aunque quebrados, sin embargo el tiempo es nuestro aunque no lo hayan quitado porque sin comenzar el término ya estaba preparado. ¿Para qué el esfuerzo? Porque aunque lo irremediable se erige morir es algo que no comprendemos aunque lentos sucumbamos en sus tersos movimientos tan intensos magros que ensucian todo nuestro cuerpo y ahí se planta el juego: Somos juguetillos del diablo muriendo en su aposento, una rueda que no cesa el movimiento y aunque quieto rompe todos los huesos. Pero también sería posible romper en la fragancia mala aquella forma en que ladra la nostalgia, sin abandonarla, enterrando sus raíces hasta lo más profundo conociendo matices sin poner limites a su mundo por eso la tristeza es la sensación suprema ya que mientras calla en la espera, se condena pero también encuentra su alabanza que se pierde de eterna.

(noséquién, en malos aires)

El rocío moja mi boca

El rocío moja mi boca y yo sigo hablando para tragarme esta lluvia que no es lluvia sino simplemente un dolor del cielo; lágrimas saladas que son las que me faltan por haberse secado en el desierto de mis delirios. Creo que voy a morir de calor entre este frío con estos trapos humanos, con esta conformación de cosas que dicen formar lo que soy ahora aunque mis pies no respondan a la ajenidad de mis pasos. La asfixia de partes que no me pertenecen aunque conformen lo que me lleva por la vida, pensamientos ya pensados anidados en mis manos como pájaros disecados hilvanando mi condición desesperada. Entre tanta gente con géneros determinados, con expresiones conformistas frente al destino de su nombre, me ahogo. Estas raíces anudan mi garganta hasta el borde del colapso... una voz que es un lobo llorando sus querellas a la luna y la luna no escucha porque sólo sabe de silencio pero mi silencio está franqueado de ecos ensimismados que rebotan en las paredes del mundo; formas emancipadas de mi infancia que me consumen el tiempo mientras yo me soporto parado en el minutero esperando la pendiente que me lleve directo a la muerte pero no salto. Los pensamientos más suicidas abarcados por un cuerpo físico que tiembla ante el gatillo que lo expulsa al vacío mientras una lanza incrustada en su costado no le arrulla la vida en su parco lamento, la imposibilidad de ambas cosas porque sus contrarios no se justifican en dialéctica y así me debato entre la muerte y la vida sin habitar ninguna con mi llanto. Lamentos acumulados desde el nacimiento que hierven la sangre hasta arder la obscenidad de mis palabras y dejar estas ideas desechables que no me expresan aunque se acerquen; y por eso las arrojo en el papel en blanco, basural predilecto de mis labios donde gotea la melancolía de mis átomos para terminar siendo otra cosa que la apuntalada por mi mirada, un sueño inconcluso que se deshace en el aire hasta hacerse pesadilla del viento. Oh, pequeño ves y te das cuenta que eres "hijo del viento" porque tu signo enquistado en el espejo no conoce de lugares, tu signo, pequeño infante, ha sido siempre NINGUNAparte.

Las imágenes se van deshilvanando en el tiempo

Las imágenes se van deshilvanando en el tiempo... me estoy quedando ciego entre esta luz del día. ¿Querida, dónde tu negrura sin límites... esa oscuridad infranqueable y felina que apacigua el latido acelerado de mi corazón descontrolado?

Salgo a la calle y es la avenida el lugar que se crece como marea alta y me expone entre tanta gente las formas inermes de mi melancolía. Me enfrento a la desolación de sus miradas; bichos muertos desde su nacimiento y sin embargo sonriendo. Sólo los valientes y los idiotas pueden ser felices. Para el resto están reservados los hoteles vacíos de camas frías, los mingitorios donde se escupe el orín y la sangre que el asfalto acumuló en sus ojos. Ya no veo mis pasos, mis huellas son indiscernibles en las calles... la urbe me arrebato sueños y camino en el nombre de su gloria. Sodomizo a los niños abandonados en la vereda y consumió su esperanza desde la sombra. La mía es una espera inagotable porque no sabe ni entiende lo que espera y sin embargo sigue parada en el acantilado; es insaciable porque no tener objeto de espera y seguir esperando es esperarlo todo y que el mundo pase indiferente por el lado. Sal que me seca la garganta y mis palabras que se erigen como estatuas de arena disueltas por la tormenta. Cielo eterno perdido detrás de la pared, cruce el cerco para no querer volver, pero en realidad esa era la vuelta. Intervenido por el dolor me pesan las pupilas y digo que no a esas letras que me dictas. Reflejos que se extienden por las vidrieras y la multiplicidad de la calle es tal que me abisma la presencia... no entiendo si ser o fui es lo que soy si me equivoco cuando pregunto cómo y después te filtro por entre mis poros. Y se repiten las esquirlas rotas después del atronador suspiro en nombre de la mentira. Mi cuerpo sólo es juego del palabrerío inmenso de mis dedos; víctima inconsciente de la literatura me impido la forma de la existencia y mientras me nombro me domina eso que no entiendo y pregunto siempre frente al espejo, ¿quién soy en aquel momento? ¿Soy el mismo mientras pasa el tiempo? Preguntas incontestables pequeño niño emancipado de sus sueños y el olvido, ignora el juego de tu llanto y consume al mundo en tus brazos arrebatados de loco enamorado y quiebra sin entender la palabra la forma insípida de su combinación, serás Dios porque no existirás más que en el eco del pasado, inexistente, inestrechable. Después de eso pequeño, no habrá más que muerte para esta identidad que me acongoja y donde su letargo incesante es el paroxismo de esta vida, y como?me he suicidado, pero no he muerto en el intento?sólo tengo la respuesta de un sí o sí a esta absurda, ingenua y fracasada existencia.

(noséquién, en malosaires)

Grito y no es más que un silencio ahogado

Grito y no es más que un silencio ahogado que rebota en la pared para golpearme en la cara con la incomprensión de mis palabras. ¿Quién eres? ¿Acaso eres? Misterio inconcluso entre mis manos, un acceso insospechado de terror que consume la soledad acumulada en todos los usos horarios y no termina, el reloj da vueltas sobre sí para siempre envolverse en un círculo vicioso, cartas inconclusas que forman mis pupilas cuando al dar la vuelta no encuentro la puerta de salida. Y no es posible, mis obsesiones se repiten por el delirio de mi sangre. Las venas me hierven por las sales que la muerte puso en la herida del centro de mi cuerpo. Estoy amputado de un árbol que siempre fue custodio de mis sueños y ahora también se cae. Veo quemarse hasta el cansancio la hoja en blanco que me muestra que ni yo entiendo la bifurcación de mis letras y borroneo en la conjugación de mis sentidos la forma de la tristeza. Un boceto incrustado en la pared de la melancolía. Una mentira piadosa para consolar al niño llorón de mis pupilas. Y miento si digo que la metafísica me ha agotado el sentido porque si por lo menos lo hubiese perdido sería mío. El camino, esa mentira que me contaron de pelado no hace más que lagrimas enquistadas en mis costados. Costras inmersas por la fuerza de la desidia, absurda pantomima de jugar a la duda y así ahogarme en cada pregunta hasta dejar la retina bañada de angustia. Después del llanto, la desesperación y nada que evite que el tiempo se tropiece en las esquinas, hoy hay tormenta y para mañana la lluvia que no cesa.

(noséquién, en malosaires) 

Mi vulva no es una flor hermosa

 

Mi vulva no es una flor hermosa

 

sino ácido corrosivo que ataca

 

viscoso y vivo

 

la voluntad y todos sus sentidos.

 

 

 

¡Me niego a la poesía! Pues

 

en tu perineo falta mi lengua

 

no la métrica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y si el amor es un puente voy a construir uno que no necesite sostenerse de ningún lado.

"¿Hay alguien aquí?” Me escucho diciendo, como si alguien me estuviera oyendo, como si alguien estuviese compartiendo su silencio, como si alguien sintiera lo que siento, como si hubiera alguien del otro lado del que no me hubiese percatado. Escucho unos pasos que con sutileza se van acercando. Una brisa fresca despeina mis ideas y el aire me acaricia con una tierna brisa. Respira la herida y se cura a sí misma. Desaparece el dolor y la cicatriz floreció, pétalos de amor de un añejo color. Un silbido de Dios musitando una hermosa canción. Un jardín secreto donde se cultivan mis sueños. ¿Me estás leyendo? Quisiera que nos viéramos de frente como si alrededor no existiera la gente. Que la historia nos sea indiferente, como si la eternidad fuese tan breve. Como si nunca hubiéramos visto el reloj y no supiéramos que el tiempo ya se acabó. En nuestra historia las estaciones no se siguen unas tras otras. De pronto es verano en un invierno solitario, y me quejo de calor mientras se descongela mi corazón. Y entonces llega la primavera que siempre te espera, suspirando otoños se deshojan calendarios en los ojos. Día tras día se nos va la vida, huyendo de nosotros, nos perseguimos de reojo. Hace tiempo que te conozco y aún no me he atrevido a mirarte el rostro, me conoces tan poco que también crees que estoy loco. He sido tan tonto por burlarme de todos. Te ríes de todo con maligna inocencia, te causa gracia mi manera de perder la cabeza. Te inquieta esa forma en que digo las cosas, sin abrir la boca insulto a las personas. Te intriga el silencio de mi mirada hacia el suelo. Te me quedas mirando y yo hago un gesto de no prestarte cuidado. Nos miramos y sabemos que estamos predestinados. Del otro lado se escucha un llamado, tan breve como un parpadeo alcanzo a escuchar tus secretos. Fugaz entrelazamiento que destruye los opuestos. Colapsan nuestros universos y nos fundimos en nuestros restos. En nuestras cenizas se mezclan nuestras vidas. Ahora somos parte de un todo, pero el viento pronto lo esparce todo. Y entonces ya no somos Nada y cada uno para su casa. Asumo mi rumbo de errar taciturno, perdí mi turno esperando el preludio. No respondes mis mensajes y ya no me alcanza el aire, para susurrarte en la brisa el mensaje. Una pluma del heraldo te has encontrado, una señal nos va a hallar, un anuncio del más acá te vino a buscar. Allá no había un lugar donde llamar hogar. Me pienso plantar en tu jardín elemental, germinar esta nueva forma de amar. Esta vez sí me pienso quedar, tan solo quiero otra oportunidad. Déjame caminar, aunque pueda tropezar. Déjame saltar, aunque con el cielo me pueda estrellar. Déjame volar, aunque el sol me pueda quemar. Permíteme intentarlo, quiero llegar al otro lado. Tú ves la luna desde el lado que el sol la alumbra. Yo veo el cielo en un silencio eterno. Ni siquiera las estrellas en el paisaje resuenan. Eres como un cometa, como una luz que parpadea. Eres la luciérnaga que sueño en mis noches en vela. Eres la mentira que quisiera creer, eres la verdad en la que tendría fe. Salto sin mirar para abajo, con la esperanza de que tus brazos me estén esperando. El puente está quebrado y ya no permite el contacto. ¡LARGO!

Si es que me quieres salta del puente, a mitad del abismo podre tenerte. Quisiera cogerte como tantas veces lo he hecho en mi mente, sonríe el demente y te acaricio con los dientes. Tus caderas ardientes, mira como me tienen, esto ya no es un puente sino un túnel por donde vine a verte. Que no se entere la gente que entre tus piernas suelo esconderme. Aquí me atrinchero, de aquí me sacan muerto. Como una trampa que me succiona el alma, caigo en tu telaraña y de una tarántula aparece una avellana. Te beso la cicatriz que te quedo al arrancarte de raíz, comienzas a gemir y esto ya no lo puedo escribir.  ¿A qué horas sales por el pan? Yo no te voy a lastimar. Te haré llorar de felicidad y podrás amar con total libertad. Te enseñare a volar sin tenerte que drogar, no tendrás que gritar para hacerte escuchar, pero si quieres gritar, grita hasta poderte desahogar. Te enseñare a cantar sin temer a desafinar, no tendrás que callar tu verdad, pero si quieres callar, en silencio también te puedo escuchar. ¿Ya te vas? Quédate un rato más. No es necesario hablar. Prometo no respirar, ya deja de llorar, cuántas veces te tengo que rogar. No te lastimes más, deja a la herida sanar. Curemos el puente que me permitía verte. De las manos nos enlazamos y nos negamos a alejarnos. El tiempo insiste en separarnos y de los pelos nos aferramos. Me invitas a entrar, me dices que adentro puedo descansar, penetro el umbral, te beso al jadear. ¿Me amas? … ¿por qué callas? La grieta en silencio dilata nuestros sexos. ¿Y ahora qué hacemos? ¿por qué tuviste qué decir eso? Un día es suficiente para olvidarte, pero no pasa un día en que no te extrañe. ¿Es verdad que me amaste? ¿cómo puedo repetir ese instante? Recuerdo cada detalle, cada vez que no me besaste y la manera en que no me miraste. Evitaste que los extremos se juntaran, dejaste que los polos se distanciaran. Te abrazo por la espalda y es como si me reconectaran.

DE PRONTO alguien apaga la luz y no alcanzo a saber si eras tú. La luz se evapora y no queda ni su sombra. Entre la niebla sigo buscando tu silueta. Entre ojos llorosos alcanzo a ver tu rostro. ¿A dónde se han ido todos? ¿Por qué otra vez estoy solo? ¡ROTO!!!! Intentando juntar los trozos. Hago un nudo entre tu mundo y mi mundo. Mi dedo menique me indica hacia donde dirigirme. En un trance de fiebres, yo deliro con conocerte. Dentro de mis venas circula tu sangre y siento el vino derramarse. Al filo del abismo, un puente me conduce al vació, me olvido del camino y pierdo mi destino. Otra vez al vicio y el tiempo es mi enemigo. De este lado del puente no alcanzo a tenerte. Entre la bruma de gente tu mano se disuelve. Te pido que te quedes aun sabiendo que voy a perderte, te abandone a tu suerte, no pude ser fuerte y soportar la muerte. Se supone que esto era una carta de amor y parece otro triste adiós. No pude alcanzar a Dios, no pude decirte mi amor. El puente se quebró canta esa ronda de ingenuo dolor. ¿Con qué lo podemos curar? Ya no sirven los besos de mamá. Y que han de pasar, todos los demás, menos los de atrás. Soy el primero en acabar porque nunca suelo comenzar. Me atrevo a saltar y las cadenas comienzo a soltar, del otro lado de la puerta no había mas que otra puerta. Al otro lado del hilo me encontré conmigo mismo. El otro lado del puente no existía, porque siempre soy yo construyendo mi vida. El amor es el suspiro en un infinito camino, es un puente que nunca termina de hacerse, ni de bifurcarse en vertientes. No lleva a ningún lugar, no tiene un aquí ni un allá. Es como cruzar todo lo que nos suele separar de los demás. No necesita de donde apoyarse, se sostiene del aire. El puente es la obra que me salva de estar sola, es el proyecto de un beso que me permite seguir siendo. Es el abrazo que enlaza nuestros lados. Un abrazo sin brazos pero con el alma entre las manos. 

Eres mi desvelo

Eres mi desvelo, mi amor en duelo. Eres mi sueño. Los más bellos y los más feos. Por ti cree este cuento de hadas; de horror y de magia. Eres esa historia que le cuento a las personas, las memorias de un anciano en sus últimas horas. Eres esa anécdota de un viajero sin maleta. Eres ese refrán que no se olvida como citar. Eres esa tertulia, de un vago hablando con la luna. Eres ese rumor, que la brisa murmuro. Eres el primer pétalo de la flor que se deshojo. El primero que nació y el primero que murió.

Si te pienso, es para contarte mis pensamientos, si te sueño, es para despertar de nuevo. Si te escribo, es para leerte en mis escritos. Si te leo, es para escribirte de nuevo. Si acaso me animo a organizar alguna oración, es para describirte el sonido de mi corazón.

Mis emociones nunca se llevaron bien con mis razones. Mis sentidos colapsan al pensar en vos. Un amor sin amor, un odio que jamás existió. En este poema no cabemos los dos, somos dos páginas de un distinto autor, un renglón que nunca se continuo, un cigarro que no se terminó. Somos un mismo cuento pero en distinta lengua, vocabulario le faltaba a nuestra receta. Una comedia que termina en tragedia.

Si me entendieras la letra todas las noches te escribiría un nuevo poema. Te acariciaría de pies a cabeza, con un lápiz dibujaría nuestras siluetas. Pintaría tu cabello del color de tus sueños. Compartiría mi desvelo, soñaríamos despiertos. Te dedicaría alguna canción que solo escuchemos los dos. Haría un retrato de tus defectos, escribiría una ODA a tus vicios secretos. Bendeciría tus más intensos sentimientos, buscaría el secreto de tus pensamientos. Serias la obra de mis manos tontas. Mi inspiración hecha persona, la LUZ y la SOMBRA del universo, hecha de carne y hueso.

Tu cuerpo es cosmogonía, tus lunares astronomía, tus gestos son astrología, que designan los pasos de mi vida. Tus defectos son microscópicos, la belleza habita en cada una de tus células, ERES la imperfección más bella de la naturaleza. Eres la primera y última palabra que me repito en la cama. Eres mi almohada, la que atesora mis sueños y mis lágrimas. Eres el fotograma del álbum de mi alma.

ERES, eras y serás, la vida que no me canso de luchar, esa guerra que me llena de paz.

La carta que nunca te escribí, ni te escribiré

La carta que nunca te escribí, ni te escribiré

La presente tiene como fin, recordarle que existí. Que aunque usted no me haya preguntado, yo aún la extraño. La extraño como se extraña la cuna y el sol de verano. La extraño como se extraña un abrazo.  Le extraño con cada partícula de mí ser que se tiende a desvanecer, pues Indeleble es usted y su nombre se niega a desaparecer. Mujer, si acaso existió hágalo saber, estoy por creer que de sueños es usted, y nadie más que yo, la pudo ver. Se nos ha pasado una vida por detrás del calendario, y a usted le pertenecen las tres agujas que dan vueltas en mi cráneo. Han pasado no sé cuántos años de un mes sin días, donde las horas llegan tarde al ahora del presente inexistente en el que tú te encuentras ausente. Del tiempo ni hablar, los dedos nunca me han de alcanzar para contar los segundos en que te suelo pensar. El reloj se ha dedicado al despojo y las cosas han cambiado un poco. No es que yo quiera cambiar, sino que el tiempo no para de andar y aunque todas las cosas siguen igual, mi mirada no es la inicial. Todo sucede en el mismo momento y en el mismo lugar, como el día en que te conocí y el día en que te perdí. Me la he pasado recuperando el tiempo poco a poco, pero es que no deseó más que tus besos sincronizados con el tiempo. En esa búsqueda infinita del tiempo yo me siento a perderlo, recordando cada beso cada abrazo de un amor olvidado. El olvido es una bendición cuando el recuerdo permite al tiempo abrir tumbas que se cavan con las uñas. Tu nombre a este libro nunca se le habrá de olvidar, escrito con sangre en cada página he de testimoniar que tú has de vivir en mi eternidad. 

Si aún no ha entendido en qué sentido me desplazo alrededor del centro de su ombligo, y si aún no ha sabido que el amor que vivimos era ingenuo como los sueños de un niño, es porque no ha leído las palabras que se esconden en renglones de hojas en blanco, que atestiguan mi calvario. Sueños rotos como cristales en los que he tenido que caminar, desenterrando huellas de un vida pasada que se niega a pasar.  

Espectros luminosos que perturban la pureza de la oscuridad, recuerdos que sobreviven como parásitos en el tiempo, fantasmas que atormentan mi conciencia y mi memoria, vestigios apenas perceptibles de una historia. Único túnel por donde transita la sombra errante del espíritu gris, que se ha teñido de colores  imposibles. Mi alma ausente apenas se recuerda a sí misma, y sigue  cuestionándole a la vida ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? ¿Quién son los otros del rededor?  No me conoce el reflejo del agua ni el eco del viento, no me conoce el barro de la tierra ni las cenizas del fuego. No me conozco YO, ni me conoce Dios, porque me he muerto para siempre, como todos los muertos de la tierra que se olvidan en el devenir del tiempo. Nadie recuerda el nombre de las flores que han sido pisadas, y en los insensibles zapatos llevamos semillas que esparcimos por las grietas del asfalto. He muerto pero los gusanos que se alimenten de mi cuerpo serán eternos. Soy mierda que funciona de abono en las tierras infértiles del jardín del edén. Soy polen que contamina el hollín de los pulmones cancerígenos que aspiran ilusiones llenas de conformismo. Soy la puta viciosa que vende sus sesos y sus más lindos versos a cambio del roce de una voz que me consuele el sexo. Soy el Dios que adora pero que no adoran, porque ama en secreto como todo amor verdadero. SOY….o más bien NO soy, el verbo que se le ha olvidado a esa carne.

Como un rumor que te perturba los sueños, yo te susurro en silencio mi nombre con cada acento que solías exagerar, para que cada letra testimonie este amor que no existe pero que invento, que olvidas pero que yo recuerdo. Como una pesadilla acompañare tu almohada llena de lágrimas, despertaras con el silencio de mi vos ausente. Peso poco en tu vida, casi nada, como un leve rumor, como una brisa que te acompaña en cada vuelta de la esquina. En cambio tú eres cada partícula de mi vida (hasta la que no conocías)  mi locura, mi poema, la sangre de mis venas. ¿Cómo resucitar un amor que solo puede ser eterno en la muerte? Un amor que nació fracasado, como un odio malinterpretado. No lo sabe mi mamá ni mis hermanas, y apenas mi papá lo ha de sospechar, que muerto en vida he de caminar arrastrando mi cadáver de amor iluminado, como un siniestro espantapájaros que atestigua lo que pudo haber sido y lo que nunca será.     

Quisiera que estuvieras aquí, o al menos que hubieses existido más allá de mis sentidos. Somos dos almas gravitando en la espalda del otro, sin siquiera hablar del mundo sin “nosotros”. Somos dos piedras que girando se han separado, la tierra se abrió y nos ha apartado. Somos dos nubes que el viento ha alejado, la tormenta se las ha llevado. Somos dos caminos que se han desterrado… ¡¿Cómo hago yo para volver a caminar si tú eras el sendero por el que yo quería andar?!...  ¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando estas lejos y te siento cercana?  Cuando en mis bronquios te atragantas; mucosa que habita en mi garganta, como intrusa te instalas en mis pocas palabras y el silencio retumba en el sonido, como eco en mis oídos obscenos yo sigo escuchando el gemido de tus versos; que se dibujaban en el cielo íntimo de tus ojos, como espejos empañados por la respiración de nuestros rostros, juntos el uno al otro. Intento en vano imaginar el cosmos sin ti, a falta de imaginación la muerte se apresura por mí. Sea horror o sea belleza yo te quiero el universo entero, toda una vuelta por el hemisferio, de polo a polo y en reversa, como Ana y su inversa, como una doble hélice que transmuta la existencia.  

 

Como seguirte escribiendo cuando estás tan lejos, cuando las letras se amontonan en hojas en blanco llenas de espanto y de quejas en vano. Acomodar palabras ya no me da ganas, borrarlas para no volver a rememorarlas. Posponer un final que nunca ha de comenzar, no volverás y por eso esta carta nunca se ha de acabar. Jamás leerás esta carta y yo no la escribiré, cada que lo intento me cortó los dedos, las palabras nunca me sirvieron para explicar lo que siento. Escribes mi nombre en la arena y poco a poco se desaparece mi existencia.  

SOLO en la Soledad

SOLO en la Soledad

Tan solo con mis pensamientos que hasta se piensa en silencio.

Escribir no tiene sentido si no hay quien lo relea conmigo.

Hablar es innecesario si no eres tú la que me esté escuchando.

Escribiendo en la oscuridad, en una noche de nicotina y soledad.

Un hueco dentro de un cafetal, un crepúsculo de ansiedad.

El silencio comienza a zumbar, aquí nadie me podrá encontrar.

Mis miedos deberé sepultar, una noche donde la oscuridad es enorme.

El suelo comienza a musitar, contorno animal de un espectro espiritual.

El cigarro centelleante me permite ver la línea de adelante.

Camino errante a la sombra del caminante.

La tristeza que cargo abre el espanto,

Ni una estrella que brille, ni unos ojos que la miren.

Soledad por donde se mire, el terror que corta la inspiración.

¿Qué horas son? En la soledad el tiempo deja de girar.

El verso pierde peso, infeccioso sentimiento.

La SOLEDAD que experimento es el llanto en el silencio eterno.

Contemplo como me descompongo, como se devoran mis monstruos.

Me desgrano poco a poco, me lleno de despojos.

La noche a penas comienza y las estrellas ya no se encuentran.

Oscuridad dentro y afuera, ya no se diferencia tener los ojos

Abiertos o cerrados, se me caen los parpados de cansancio.

Sueño por lapsos, me despierta un frío desolado,

Maúllan los gatos, los perros aúllan su quebranto.

Luna llena pero en mi cueva no se enteran.

El río todo se lleva a lo lejos.

Se abre el camino ruge con fuerza entre las piedras.

Noche en vela y frío en las piernas,

Se congela la sangre de mis venas,

La brisa mueve las ramas secas.

Aves negras cantan sus penas.

Su silueta no es de ángel, sino de bestia.

La noche se posa en cada rincón, ya no escucho mi corazón.

Soledad es la tierra donde el sol no asoma la cabeza.

Sin embargo que luminosa oscuridad, abriga nuestra estelar soledad.

Tan solo en la soledad que ni siquiera yo me puedo acompañar.

SOLEDAD

Soledad

El mundo en silencio cierra los ojos

Cada átomo se aleja el uno del otro.

Las partículas se alejan más y más

El frío desolado de los astros

Me recuerda que a mi lado

No estás, no estuviste ni estarás.

Soledad

¿Qué te duele qué te da?

Que a mi lado nadie viene ya.

Nos separa el gran abismo,

De un rincón al otro del infinito.

Estás tú de espaldas,

Como una estrella solitaria.

Soledad

Acaso nadie me puede escuchar

Me acerco pero aún estoy infinitamente lejos.

Que manía de olvidar que te olvide los domingos en las mañanas.

Que manía de olvidar que te olvide los domingos en las mañanas

Y de recordar tus ojos de madrugada. 

Que manía de inclinar mis plegarias al cielo,

Cuando las nubes no dejan ver al sol en lo lejos.

Que manía de hacer todo tal como tú lo hacías,

Y de esperar la llamada que me apartaba del sueño.

 

Los pájaros olvidaron cantar,

Las mañanas no recuerdan despertar.

El desayuno no alimenta

Los periódicos no son leídos

Y los niños no son divertidos.

 

Yo soy un ruiseñor que olvido cantar,

Ya no recuerda ni siquiera silbar.

Soy un ruiseñor que olvido volar,

Ahora me pongo a pensar:

Si soy un ruiseñor o algo más.

¿Y si mañana no me levanto?...

¿Y si mañana no me levanto?...

Pero me levante, y ya no recuerdo el pasado.

¿A dónde fui que no regrese?

Del tiempo me escape

Del espacio me fugue

No pienso decir a donde iré.

De lo simple a lo complejo,

Mis palabras nunca entiendo.

¿Y si mañana no me levanto?...

Pero me levante, y sigo fatigado.

Como si el mundo a mis espaldas 

La cara me agachara.

Del cielo al infierno en un solo paso.

¿A dónde fui que no regrese?

El mundo a mis espaldas olvide

La locura una vez desatada no para de crecer.

Como un espejo que atestigua su propio ser

La memoria no me deja ver

Que muerto estoy desde que me levante 

Amarilla mañana

Amarilla mañana se posa en mi ventana

Y enceguece el cielo de las estrellas lejanas.

Aquella nocturna belleza,

El sol la ultraja por la espalda

Y los pájaros no cantan

Porque el gallo tiene resaca.

 

Me he dormido con un cigarrillo encendido

Y al despertar el dolor he sentido,

Recordándome que sigo vivo….

 

Aunque muerto parezca,

Aunque a la vida le tenga pereza.

 

Un rayo de luz se refleja en mis pestañas,

Como cristales de mi cara caen lagrimas

 

Una pesadilla continua,

Un deja-vu en la rutina.

 

Semejante es mi condena

Como una gárgola me he vuelto de piedra.

Ya no pago la renta,

Vivo entre el cielo y la tierra.

 

Indolente corazón que soporta el incesante dolor.

Me impulsa a seguir con el poema,

Me incita a pagar mi condena. 

 

La dosis temporal para soportar la eternidad,

Analgésico existencial que me permite respirar.

Nací, no me gusto, enfermo estoy yo

¿Cuánto tiempo llevo llorando?

Me la he pasado delirando.

 

De gota en gota el tiempo se agota.

Mi dolor es una gota,

Que intenta llenar el océano de sentido,

Naufrago del vacío, errante camino

 

Parece mentira que ya es medio día,

Y te recuerdo más que a mi vida. 

Sábado a las 12, y el sol se sonroja

Al ver como las nubes lo acongojan.

Desde aquella tarde fatal, me siento mal,

Ya no me quiero levantar, ya no puedo bailar.

 

Me doy cuenta que me faltas,

Cuando me duele la espalda.

Las alas que no tuve me hacen falta

Y el aire me dan nauseas.

 

Como un cometa desvariando

Me he ido volando.

De la cerca me he escapado

De ti me he alejado.

 

Me doy cuenta que me faltas,

Cuando el dolor me hace falta.

La tristeza que te amaba,

La sonrisa que extrañaba.

 

Y tu rostro es un fantasma

Que me acecha en la mirada

Aun antes que naciera ya te recordaba

Aun antes que te amara, por ti ya deliraba.

 

Soy el tiempo que pasa,

Es mi muerte la que queda atrás.

El crepúsculo nos alcanza

El atardecer es fugaz.

Este cielo de siempre nos ha de recordar;

Tu cabeza en mi cabeza lo ha de admirar

Cuando veíamos al sol reposar,

Sobre el horizonte se echaba a descansar.

 

Convulsionada tarde de lamentos

Posadero de los fracasados.

El domingo es un Dios fatigado

No convertirse en viejos prematuros

¿QUÉ LES QUEDA A LOS JÓVENES?

Siento que todo se desvanece, que todo llega en ecos repetidos y débiles, que ya no hay nada más y que todo será lo mismo en otro orden, que la sed finalmente no se sació y fue muy ambicioso haber deseado tanto, que todos perecen y envejecen como rosas dejando un triste rastro de belleza juvenil, que fuimos mariposas con nuestra semana justa de vida, que los aleteos se hacen débiles y más vale reencarnar.
Somos como 2 mariposas que volaron hasta el hastío, posamos más de lo debido.


"Aguanto porque ya tengo con qué fundir la nieve al paso de mis pies viviendo bajo el agua como un pez no entiendo porqué me muero de sed".

asI

24/04/2016


Te he pensado innumerablemente, pero ya advertía que sucedería. Me has amado para dos días, para hoy y mañana.

Y como en la barca que te mostraba, soy el hombre meditabundo que no hace nunca nada, por desear y vacilar.

Hace rato no sentía el frío de la soledad con tanta inclemencia, me he convertido en alguien incapaz de sentir algo que no sea tristeza. Temo porque eso me lleve a encontrarme con gente más triste. Why the children cry?

Quisiera volver a ser un niño y llorar con derecho, I want to be a sad kid again



Qué eres sino una caprichosa niña. Y yo, me convierto en un esclavo de tus deseos, I wanna be your dog.
quiero ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar, que luego me desato y verás...

Poesía en fragmentos, tic tac

En ocasiones, soy el tipo con mucho por apostar que en un casino próximo a cerrar está. Vaya que no quiero acabar, aún tengo tanto para dar.

Vivo en la eterna búsqueda de una onomatopeya que atrape mi esencia y pueda tronar en un fonema labial, ojalá sensual. A ti te he encapsulado ya, eres: ¡Muak!

Dolor estomacal (visceral?)

 Afuera de mi casa siempre hay autos pitando, cada 2 minutos pitan por el semáforo, se descubre en su afán que algo los ajena. Tienen furia y frenesí. En cambio, yo estoy rendido en mi cuarto, no tendría fuerzas para luchar con algo. Ese desgaste me devastaría, estoy dolido y sólo pido redención, soy quejas y lamentos, que buscan perdón o misericordia, calmar el dolor.


Abatido me encuentra mi lecho siempre, las horas pasan y la pared sigue blanca y mi estómago revuelto. La realidad física me avisa que tengo hambre y que debo buscar alimento.


Mi espíritu mendigo está, no hay prepotencias ni altiveces hoy. Hoy me siento viejo, me siento raído y decaído, me siento vulnerable y vulnerado.

Es mi mirada de paz, es mi actitud reverente, hoy no quiero líos, ya los tengo todos adentro.

Ahora sé que es la derrota, ahora prometeo me resigno y acepto el peso de mis pecados.

https://www.youtube.com/watch?v=5g7_rbwUy0U

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Ni tan vital, ni tan moribunda. Ávida de querer, fulgorosa y deseosa al menos.

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