HERIDOS (10L – 4)

HERIDOS (10L – 4)

La diferencia nos separa y la mentira no nos une, seguimos distintos caminos y algunos con ilusión predican salvación, así como somos nos acercamos y nos preocupamos en la multitud; hasta el más bobo sabe que no podemos decir sí o no, lo mejor es quién sabe y espera certezas pero sin estudio…, sin búsqueda…, sin cambios…, sólo reglas y adaptaciones comerciales, además informes, aclaraciones y sapeo. Dicen que es buenos pegarse a algún sistema exitoso, sin pensar más; pero algo pasa en la soledad, consigo mismo hablan así: “si pudiera expresarme…, cambiar algo…, no ser metalizado…”

CAM – 11.X.06

Enfrentamiento – 10L

REGAÑITOS (10L-3)

REGAÑITOS (10L-3)

No quisiera ser escogido para hablar en un banquete de reconciliación entre buenos y malos, no estoy hablando de nadie, pero que a pesar de la mentira lo sabemos…; estaría de pato si hubiera comida gratis, al fin y al cabo, es en la calle, hay pelea…, pero que no me den palmaditas en la espalda, ni me cojan la diestra con sus 2 manos, me asquean, me ofenden y soy zurdo boxeando. A que se hacen los locos y “¿quién sabe?”, suspiran, lloran, sueñan y más amenazas, que no los callen para que se sepan; el último de la fila no soy, ni siquiera la hago, pero son tercos, mandones y no les importa.

CAM – 11.X.06

Enfrentamiento – 10L

TRAMPA (10 L-2)

TRAMPA (10 L-2)

Cuotas mínimas para todo, no que sean pequeñas, es decir que los dueños cobran y cada cual con sus migajas, siempre una oferta y el deseo bien educado de pertenecer a ese mundo tan bien protegido; al año de haber muerto se recuerda algo que dijo y lo que dejó, o si no algo hizo que aún se aprovecha con su nombre, algunos solo pusieron nombre y panza, evacuaron y los escondieron. Palabras más o menos, no se dice del que siembra que fue en vano, aunque lo atropellen y aguanten hambre; otras palabras mencionan problemas, estadísticas y ambiciones, recuerdo afanes y el resultado, confusión hay y luz.

CAM – 11.X.06

Enfrentamiento – 10L

REGALO (10 L -1)

REGALO (10 L -1)

Los que somos hermanos queremos el encuentro, vamos allá paso a paso, y tenemos una imagen muy práctica de la vida, nuestro mundo es y solo siendo hermano se genera vida, ¿los demás?, ¿quiénes?, no porque nosotros queramos están en su mundo absurdo, los sueños efímeros de las cosas, los letales pensamientos y la mentira adecuada, según las circunstancias. Un absurdo de vida sin mérito alguno ha sido posible, los reyes actuales recuerdan sus hijos con estas palabras y no buscan clemencia para ellos sino una mentira que los proteja; será que otros mundos están esperando, aún los pueblos más perdidos lo saben, y suspiran.

CAM – 11.X.06

Enfrentamiento – 10 L

Y yo espere en vano que alguien se sentara a mi lado.

Y yo espere en vano que alguien se sentara a mi lado. Que me dijera: "mi hermano, no hay de qué preocuparnos, nos hemos salvado, sobrevivimos al parto". De las entrañas de un radiante cadáver, de sus heridas aún sangrantes, del nacimiento que la muerte dio vida, de la madre que su hijo le costó la vida. Una luz parpadeante, centellante estrella agonizante. De la nada nace todo y la vida es el terror hermoso de ese retorno. A un buda se le escapo una sonrisa y al cristo ya no le duelen las heridas. Desarma y sangra la batalla del alma, resiste y sigue el mañana. Cuántas palabras caben en una lengua, imagina todas las estrellas y cuenta cada una de ellas.

Sentado en la silla de atrás, se acaba de subir una niña que no me deja de mirar. Me atrae su manera de parpadear y esa manera en que lo quisiera evitar. Se sienta dándome la espalda, como si su silueta evocara el misterio que me llama. Se le nota en su mirar, que todo le vale na’. De pronto empieza a llorar y yo el llanto me tengo que tragar. Me quisiera acercar, decirle que todo va cambiar, prometerle que pronto va mejorar; poder sanar los golpes que le ha dejado la sociedad y ser capaz de besar su llaga espiritual.

Prende un cigarro con poca maña y de sus ojos una lagrima se desangra. De mis cigarros aquel es el que más me hizo daño, porque huele a espanto y a caucho quemado. Una lata que bote a la calle atestigua que soy una basura andante. Cómo poder consolarte si a mí me duele la sangre y me da nauseas el aire. Una señora te señala con su uña encarnada, te exige dejar de fumar, te dice que éste no es un espacio apto para llorar. Los pasajeros se empiezan a molestar, cuidado porque te pueden apedrear. Me levanto como haciendo un reclamo, me siento a tu lado cuidando que nadie te haga daño. Me preguntas que cómo me llamo, te respondo que soy hijo del llanto. Notas mis lágrimas de acero y cuanto me cuesta estar contento. Una risa a medio hacer y me miras con desdén. No hay por qué temer, a todos no llega la muerte alguna vez. Me invitas a fumar, que si siempre hablo de más, que hay cosas de las que son mejor callar. No todos soportamos tanta verdad y esa no es una post-verdad. Que no lo puedes explicar, acabas de asesinar a la realidad.

¡Tú no tienes la CULPA! Te grito con ternura. El pecado de ser mujer lo has tenido que cargar en tu ser. No le temas a él, pues nunca te supo querer… Lo sé, Yo también les falle. Es que no supe entender, de que manera rozar tu piel sin herir tu ser. "Déjate querer", me dijiste alguna vez. Y yo no supe qué hacer y me alejé sin querer. Y espera que no tengo un esfero para escribir esto. Esta vez lo digo enserio, TE QUIERO. Me hace falta pronunciarlo, es lindo poder escucharlo. Escucharlo de tu propia voz y sentir el latido de otro corazón. Estando cerca me siento mejor, a tu lado el mundo es menos peor. Como gota tras gota que produce una misma onda. Me tocas, te toco, y sale humo de nosotros. Nuestro amor es como un fósforo, basta un soplo para que se esfume todo.

Me bajo en la próxima estación, interrumpes esta canción. Hasta aquí llego yo, este viaje no tiene continuación. Haz que se detenga el chofer, me aburre este carrusel. En mitad de la avenida dejas que el río de acero se lleve tu vida. Por la puerta de atrás otra vez te vi marchar. La silla de la ventana se encuentra desocupada, no mires hacia la calle, su luz podría cegarte. Cierra los ojos, que el motor arrulle tus sueños rotos. Son mil y un ojos y todos te miran de reojo. Cuando no estás atento te observan desde lo lejos. Se agrietan los cristales como retinas a punto de estallarse. Las pupilas se derraman como un cielo crepuscular. Se sonríe mamá, pero esa risa no es de felicidad. Los dientes se te empiezan a caer y balbuceas algo que no puedes entender. Gritos de mujeres y un llanto que no sabes de donde proviene. Gemidos de placer que no te dejan comprender. Estamos en una misma cama, pero en distinta almohada. Dándonos la espalda lloramos sin que el otro se enterara. Que tu novio sospecha de nuestro rollo, que tu esposo se rompe el lomo mientras tú me besas los hombros. Soy el pecado de cristo y resucito en el mismo sitio. Reinicio la noche en que nos conocimos, repito el hechizo como un rito que se convierte en vicio. Vuelvo a pecar y mis lagrimas ya no confiesan la verdad. Construimos el amor para acabarlo con nuestra loca pasión. No sé si fuiste tú o fui yo, o acaso fue culpa de Dios. No te olvides de orar, me recuerda mi mamá.

Te despiertas en la última parada y presientes que algo te hace falta. Buscas entre interiores y sólo hallas desilusiones. Volviste a caer y ahora es más difícil ponerse de pie. La salida es por detrás, no olvides pagar. Es el fin del recorrido, aquí se termina el camino. Date media vuelta y regresa a tu tierra. Del otro lado de lo desconocido tengo que darles la espalda a mis seres queridos. Niego todo lo que he vivido por otro instante contigo. Me devuelvo a mi rincón y retrocedo los latidos de mi corazón. Le he fallado al amor, será en otra ocasión.

Hoy te salí a buscar. Y me perdí

Hoy te salí a buscar, me atormentaba la idea que desvariaras como una fugitiva sin rumbo, ausente de mí y decidieras morir, MORIR antes que pienses en mí. Salte a la calle con la ilusión de encontrarte, busque en los rincones bifurcados de mi corazón que me condujeron a otro rincón donde me estrello contigo, pero nos separa una barrera de vacío; inmenso abismo. Aunque me rehusó a reconocer algún sentido, tú eres mi luz, tú eres mi camino. Desorientado al no encontrarte camino con el paso errante, siendo testigo de la noche, cuyo humo azul del cigarrillo me abriga en las heladas calles. Medito, quizás y solo existas en mi cabeza, ¿pero acaso que existe afuera? PERDIDO, en el desierto árido invernal, que me quema de frío. ¡Necesito un refugio! Y solo encuentro el recuerdo de tu cálida matriz, donde huyó y me oculto del peso de los juicios. Los otros me dicen que no existes, que ya paso, que ya murió, que lo único inmutable es que TODO pasa. El parásito recuerdo impide el devenir del tiempo, se me agota la imaginación por el peso de esta cruda realidad que me es tan irreal como el sonido de tus gemidos. Solo de una mente enferma pudo haber gestado este mundo malparido, donde Dios se esconde detrás del dolor y yo me he vuelto adicto, al placer de ver un microgramo de la divinidad en mis delirios animales, de dos cuerpos asesinándose debajo de las sabanas ensangrentadas que se bañan en lágrimas sagradas.

Me arrojo afuera por la ventana del altillo con la esperanza que al caer encuentre la muerte que huele a tu perfume favorito. NO lo consigo. Y me sigue doliendo el estar vivo. Por inercia camino, pero siento que no avanzo en un mundo redondo donde he perdido el atrás y el delante. Como una sombra criminal me persigue tu recuerdo que se pierde en el olvido. ¡Reniego! Me quejo. No te quiero olvidar, aunque ya no te posas en mis pestañas con cálido sueño, aunque la indiferencia de tus sentidos me haya desaparecido y ya no registre en tus odios clandestinos. ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Me duele! Que las nubes grises del cielo atómico te hubieran hecho huir de la cueva oscura de mi corazón. Me estrello con la gente, uno que otro dice conocerme, me recuerdan de otro tiempo donde la felicidad se me desbordaba por los poros causándome un grave salpullido. Dicen que ya no soy el mismo, que ahora hasta el sonido de mi respiración, parece el chillido de un recién nacido que protesta el destierro de aquel útero divino.

Me siento obligado a buscarte, no por exigencias de la carne, verás, no se me para ni con el filo de los labios de una amante. Soy mediocre, común, vulgar, regular, tan parecido a mis prójimos que también me cuelgan dos protuberantes huevos, donde se aloja la sustancia putrefacta que se fermenta del ambicioso deseo de comerte el sexo, de hacerte mía, de cortarte de raíz del jardín babilónico, donde me he infiltrado para observarte con obsesión obscena, y asomar mi falo como un espía, para saber de qué estás hecha, para clonarte en mi laboratorio experimental, donde se alojan los monstruos de mi soledad. ¡Pero eres única! Y es lo que más me atormenta. Me frustra el capricho de tu culo reposando en mi regazo. Me invade una helada genital, en la cual mi amor se escurre por mi miembro viril, que llora y se lamenta de esta insondable desolación, que solo se compara con la soledad de Dios. 

David, el caminante urbano

Todos los días me levanto y salgo a buscar lo del día. Muchas veces no sé si voy a conseguirlo, a veces me desespero y me atrevo a intentar conseguir las cosas de la gente así sea a la fuerza, pero a veces me va mal, guerrearla así es muy duro.

Dice David que lo conocimos en el parque que queda entre la Universidad Nacional sede Bogotá y la Uniempresarial que queda por la cra 33.

Él se nos acerca y pregunta que si hay algo que podamos brindarle, incluso nos ofrece la venta de un porro, en 3 lucas de cripa de la buena dice, que le servirá para pagar el día de habitación que paga para no echar calle y los perjuicios que trae esta.

David, lo prometido es deuda aunque tarde, y el vídeo está aquí, aunque incompleto porque se dañó la memoria que lo contenía.



Escríbanos acá para volvernos a encontrar y que así nos pueda seguir relatando historias urbanas.

Jose Antonio Iglesias

Acompañamiento Musical



Bogotá, Chapinero 5 de Mayo de 2016.

Jose Antonio Iglesias, un guerrero a lo Sísifo



Estaba caminando desdichado como cualquier otra noche más, diciéndome a mí mismo, que me sentía muy deprimido, aunque antes pensé con mucha consideración que me gustaría enamorarme, ahhgg, qué manera tan ridícula de pensar en qué se quiere.

Pasé por una fila de carros de la apestosa Bogotá nocturna, que también lo es en lo diurna y estaba él, dedicándole a cada carro un gesto, con una bolsa de colombinas en sus dos manos, que ponía al frente de cada carro junto a su gratuita expresión de solidaridad.

Nadie le daba nada ni una mirada, así avanzaba por la mitad de la fila de carros y no recibía nada, yo estaba observándolo mientras pasaba con lentitud. Llegué así al semáforo y esperé en simulación de quien espera algo para cruzar la calle, mientras le observaba. Se puso en verde el semáforo y junto a los carros pasaban los peatones.

Yo decidí seguir esperando, observando, pues.. ¡Cuánto me gusta observar! Nadie le daba nada, más que rechazo y miradas de desprecio. Yo desprecio sus vidas, que rodando van.

Bueno, estoy a 3 cuadras de mi casa, qué más da, vamos a hacerle la charla al man, por qué a esta hora insistiendo está? Si sólo miserias obtendrá, de otros desdichados que en casa no están.

Quiubo, ¡Qué más! .. Asentimos juntos. Qué está vendiendo? Unas colombinas, las galletas la mitad me las comí y las otra las vendí. ¿Y a cómo son? Ah no, lo que ud me quiera dar, ahh no pues tengo $300, si quiere.

Entonces divagué como a menudo lo hago. Entre las cosas que pensé y que se pueden contar, estaba la conclusión del comportamiento social emergente en aquella situación, además de la situación que ocurría: Estoy en mi carro con mi vida hermética y el mundo afuera que se defienda como pueda. Yo conduzco a mi casa o destino y no me importa nada más, no quiero dar nada pues nada me interesa de dar, nada me interesa más que yo, pero mi yo estúpido, porque desconocen cuánto les pueda dar este hombre. Pues lo mío no es un acto de bondad, es un acto de solidaridad, es verme en esa situación, es pensar que voy a llorar de frustración, pues cuánto me cuesta apostar sin ganar.

“El humano y la gallina son los únicos animales con delirio de muerte, piénselo, no ría".
Me dijo mientras se alejaba hacia los carros, vacilando en un caminar incierto, que finalmente lo trajo de retorno hacia mí.

Yo descubrí la respuesta en los semáforos de por qué los Colombianos se joden tanto entre sí. Eso está contenido en mi próximo libro: 78 cuentos ... Me faltan algunos, pero ya los conseguí, todo son narrativas, cuando estoy en narrativa, todo es real, son historias reales.

Continuará...

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